En las opiniones sobre el concierto en La Riviera en Madrid, alguien hablo de un articulo que dejaba mal a Zwan, en el periodico ABC (en mi opinion un periodico de lo mas facha), creo.
Este era ese articulo:
<<Por JESÚS LILLO
Zwan. Concierto de Zwan. Lugar: La Riviera (Madrid). Fecha: 23-02-2003
En cierta ocasión, Billy Corgan aseguró que en una semana podría llegar
a componer diez canciones que sonaran como las de los Smashing Pumpkins,
pero como le sobra talento y ambición, el músico norteamericano llega
aún más lejos, hasta falsificar estilos, ocupar moldes ajenos, producir
en cadena piezas de rock arcaico con las que exhibir su virtuosismo y,
de paso, machacar al público que, perdido y sin norte, asiste a sus
conciertos con la esperanza de citarse con la leyenda.
Corgan, estudiante aplicado del rock más recargado y lacado de los setenta,
copia y reconstruye. También escribe e interpreta pequeñas canciones
(«Settle Down»), perfectos tratados de pop con encanto («Of A Broken Heart»)
y, en definitiva, frágiles juguetes («Endless Summer») con los que hechizar
a su audiencia, pero lo que más le gusta al muchacho es hacer ruido con
su guitarra y preparar voluminosas, agudas e indigestas empanadas de metal
pesado. ¿Iron Maiden? Por ahí andan. ¿Y los Pixies? Se advierten en «Lyric».
¿Y Thin Lizzy?, ¿y Queen?, ¿y Black Sabbath? Están todos en los juegos
reunidos Corgan.
El compositor de Chicago ha presentado a su nueva banda, Zwan (que viene
a ser Zisne, con z), con la humildad de quien decide romper con un pasado
en el que figuran algunos de los himnos más coreados de la década de los
noventa para integrarse, como uno más, en una compañía de pares. Otra
mentira. El autor de «Zero» sigue manifestando el egoísmo, la grandilocuencia
y los vicios que dieron al traste con su anterior proyecto, los Pumpkins,
y el espléndido grupo que lo secunda -David Pajo, venerable patrón de la
vanguardia norteamericana, parecía estar con su guitarra en otro concierto,
aislado con sus preciosos y lánguidos tocamientos a las cuerdas- no es más
que el resto, los demás y los otros, los que no salen en la foto que ilustra
la entrada, en la que sólo aparece Billy Corgan, genio y figura de las
turbulencias horteras. Calvo, sí, pero desmelenado.
Lo que apunta con discreción el guión del primer álbum de Zwan se desborda
en directo. Para disfrutar de esos pequeños fragmentos de pop angelical que
desde hace una década compone Corgan (en una semana escribe diez y aún le
queda tiempo para aprenderse de memoria las obras completas de Deep Purple)
hay que pagar peaje, asistir a sus juegos malabares con la guitarra y el
estruendo, consentirle sus asfixiantes devaneos metálicos y ponerse perdido
del petroleo que destilan los amplificadores.
Zwan es un proyecto cuyos elementos, por lo visto en La Riviera, no acaban
de ensamblar. Billy Corgan va por libre, más libre aún que en la última etapa
de Smashing Pumpkins, y sus acompañantes se dedican al paisajismo. Zwan es
un cisne deforme, con z, cuyas plumas cambian de color, hasta agotar al camaleón
más pintado, según el arbitrario referente elegido por Corgan. Suelta plumas
hermosas, pero más alquitrán que arcoiris el vuelo de Zwan.>>
EN MI OPINION TOTALMENTE SENSACIONALISTA
Cree en mi como yo creo en ti.